Diciembre llegó y la Navidad está a la puerta para que la celebremos.
Si bien es una festividad de origen religiosa, su
popularidad trascendió las barreras de las creencias y
convirtió a la Navidad en una fiesta universal. Pero, ¿por
qué celebramos Navidad? ¿Cuáles son los orígenes de sus
símbolos?
El origen de la Navidad
La verdadera celebración de la Navidad es de origen pagano y celebraba el solsticio de invierno, pero en el siglo III d.C. fue adaptada por la Iglesia católica, conmemorando el nacimiento de Jesucristo en Belén, que según los evangelios de San Mateo y San Lucas sucedió en esas fechas. Junto con Las Pascuas, es la fiesta más importante del año eclesiástico cristiano. Si bien existen muchas corrientes que indican que la fecha estipulada es un cálculo erróneo, el 25 de Diciembre se declaró como fecha conmemorativa del nacimiento de Jesús.
Los símbolos de la Navidad actual
La Navidad que hoy se celebra, es una creación del siglo XIX, pues en ese siglo se popularizó la costumbre de intercambiar regalos y tarjetas, se creó a Santa Claus y se masificó el uso del árbol cómo símbolo de los festejos de fin de año. Junto con los Villancicos, los pesebres (también llamados Belenes), las coronas de adviento y las piñatas, se completa el abanico de símbolos que completan a la Navidad.
El árbol de Navidad
Se dice que la tradición del árbol de navidad tiene origen en las los pueblos originarios germánicos, y formaba parte de sus rituales paganos al dios del sol, Frey. Cuando el cristianismo abarcó estas culturas, el árbol fue resignificado como aquél árbol del paraíso de donde fue robado el fruto prohibido. También adopta otros significados, como el árbol de la vida eterna, y el de la santísima trinidad por su forma triangular.
Santa Claus (también conocido como Papá Noel,
San Nicolás, entre otros)
Es un personaje legendario basado en la figura de Nicolás de Bari, un obispo cristiano del año IV A.C.. Existen varias leyendas que relacionan a Nicolás de Bari con los niños dado que el obispo tenía una fuerte devoción por ellos.
Su mítica fama de repartidor de obsequios se basa en una historia que cuenta que Nicolás ayudó a tres hermanas muy humildes que no podían casarse a causa de su pobreza. Se cuenta que la ayuda fue hecha en secreto por el sacerdote quien entró por una ventana y depositó una bolsa de oro dentro de los calcetines de cada niña, que colgaban sobre la chimenea para secarlos.
La imagen actual de Papa Noel es, en su mayoría, producto de la marca Coca-Cola, que lo eligió para sus anuncios navideños hace muchos años y lo vistió con sus propios colores rojos y blanco.
El origen del término se remonta al siglo XVI, y tiene como motivo la celebración de una victoria del ejército de Carlos V sobre su oponente. Según relatan los historiadores, el lunes 6 de Mayo de 1.527, las tropas de Carlos V toman de forma victoriosa Roma y la saquean.
El saqueo fue algo imprevisto. Lactancio, caballero mancebo de la corte del Emperador, convencerá a su interlocutor, el Arcediano del Viso, testigo del saqueo, de que el Emperador ninguna culpa tuvo en ello y de cómo Dios lo permitió por el bien de la cristiandad.
Con motivo de tal victoria, cuenta la historia, que los mandos militares llenaron sus copas de vino, las alzaron al frente y dijeron la frase anteriormente citada: “bring dir’s”, yo te lo ofrezco. Este hecho, ha dado lugar a la tradición de brindar cuando se celebra algo.
Pero como en todas las historias, hay otras versiones que adelantan mucho más, en el tiempo, los orígenes de los brindis. Estos lo sitúan en tiempos de los griegos, y tiene que ver con la muestra de confianza que el anfitrión ofrecía a sus invitados.
En los grandes banquetes y convites que los más pudientes organizaban para su deleite o en honor de alguien, los criados servían en las copas a todos los invitados y el anfitrión alzaba su copa y tomaba un trago, como señal de que aquella bebida era buena y no tenía veneno alguno. Por aquel entonces, la mejor forma de eliminar a los enemigos era envenenar la bebida.
En todo brindis se plantea la cuestión sobre chocar o no las copas. Aunque es suficiente con hacer el gesto hacia el resto de los comensales, alzando levemente la copa, hay muchas veces que nos gusta el choque de nuestras copas con la de los vecinos de mesa. Lo más correcto es no hacerlo. Pero chocar las copas también tiene su origen.
Uno de los más avalados por la historia, es que el choque de las copas tenía la función de “salpicar” y mezclar el contenido de ambas copas, sobre todo entre los monarcas y los nobles, que utilizaban estos métodos para eliminar rivales, para demostrar que no se ofrecía ningún tipo de bebida envenenada. Así, si cualquiera de ambas bebidas contenía veneno, este quedaría repartido en ambas copas. Como vemos, entra de nuevo en juego una cuestión de confianza y muestra de amistad en el rito de chocar las copas.
Otra de las versiones, indica como origen las sociedades romana y griega, donde eran habituales los grandes banquetes y fiestas. Era tal la magnitud de aquellas fiestas, que los comensales solían levantar y golpear sus copas para llamar la atención de los sirvientes y para que les sirvieran de nuevo más bebida. Esta costumbre pasó al brindis, con que se golpeaban las copas para llamar la atención del resto de comensales para hacer el brindis.
Es costumbre también a la hora de brindar decir alguna palabra o expresión como salud, cheers, proischt, saude, salute, santé, etc.